Muy buenas amigos torpes… Una vez recuperado de las resacas, malas digestiones y dolores de cabeza varios que provocan las Navidades y tras unos días de trabajo a tope “paberse matao”, vuelvo a escribir otro post sobre mis experiencias torpes por tierras niponas.
Es muy probable que si la agencia de turismo japones de España lee este post me denuncie ya que voy a tirar por tierras una de sus reclamos más “turísticos” (por decir algo) que tienen para venderte su país. Y es que amigos mios voy a desvelaros una verdad como un templo (y nunca mejor dicho
):“Los templos japoneses, visto uno, vistos todos”. Pues si, aunque parezca un afirmación radical, salvo que el interior del templo tenga alguna peculiaridad (como un buda gigantesco o algun escultura muy friki) por fuera todos parecen iguales y por dentro lo son, por tanto, visto uno bien grande y hermoso, ya os podeis ahorrar el resto.
Lo digo con conocimiento de causa, por que vi más templos que japoneses guapos (no son feos los gachos ni ná… esto merece un post a parte) o japonesas tetonas (la mayoria delgaditas tipo “tabla de surf” aunque mucho mas monas que ellos, que conste en acta). Para que quedeis saciados de golpe viendo uno sólo, os recomiendo visitar uno de los más grandes de Japón (y el que más me gusto por cierto). Esta en Kyoto y su nombre es inpronunciable e irrecordable (si existe es palabro en cuestión) para un super-torpe como yo: Kiyomizudera (intentarlo a decir muy rápido vereis que risas
).

Fui de noche y no tengo buenas fotos (la que aparece a la izquierda es de la entrada al templo), por tanto si quereis saber más sobre él pasaros por su web. Eso si, si no entendeis nada no os preocupeis, no sois vosotros, es normal, esta en japones… y el que avisa no es traidor que conste. Es un templo enorme lleno de estancias y con grandes jardines. Os recomiendo verlo de día.
Lo que si me llamá mucho la atención de las visitas a estos templos es ver como se reza a los 1001 dioses que ahí allí. Y es que, como no podia ser de otra forma, el consumismo brutal también a llegado a la religión en Japón, y todos los dioses nipones son “INSERT COIN”, es decir, no se puede rezar ni pedir nada si antes no les echas dinerito. Los Japos, incluso los monjes, son unos auténticos cracks de las finanzas.

El rito de una buena oración seria algo así: 1º Echar moneda/s cuanto mas grandes mejor 2º Se hace sonar un cascabel del techo ayudado de una cuerda roja para despertar al espiritu (para que eche cuentas será), 3º Se da un palmada por si el espiritu es perezoso y con el cascabel no ha sido suficiente y 4º Pide todo lo que puedas (que contra el vicio de pedir la virtud de no dar).
NOTA DE LA OFICINA DE TURISMO JAPONES: Este rito no garantiza la concesión de los deseos que se soliciten existiendo hojas de reclamaciones a la entrada de los templos por si este hecho, más que probable, ocurriera.

Otro templo curioso de ver, por lo que hay dentro fundamentalmente, es el de Todai-Ji. Está en Nara y en el se encuentra el buda “sentado” más grande de Japón (jo si este es el más grande sentado… no quiero pensar como es el más grande de píe… que miedito). Es un templo situado en un entorno natural muy bónico, lleno de ciervos “canívales” paseando por allí… pero de esto hablaremos en otro post…. Nos leemos pronto (y esta vez es de verdad de la buena… palabrita del buda sentado
).